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Crece la demanda de productos kosher mendocinos

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Vinos, mosto, encurtidos y conservas vegetales son algunos de los productos kosher que se elaboran en Mendoza y que en muchos casos se exportan a Estados Unidos, Canadá, Europa y hasta incluso Israel. Éste es un nicho de mercado que crece a paso lento pero seguro, con una demanda que se sostiene en el tiempo.

Kosher en hebreo significa que es apto o que está permitido. Por lo tanto, se trata de alimentos que responden a la normativa bíblica y talmúdica de la ley judía.

La certificación kosher a un producto no la puede hacer cualquier empresa o persona sino que es realizada por un rabino, que se encarga de supervisar toda la línea de producción con exigencias de elaboración dictaminadas por el kashrut, que consiste en todas las reglas alimentarias prescriptas por la Torá, analizadas y desarrolladas en el Talmud y, finalmente, codificadas en el Código Legal Judío “Shuljan Aruj”.

Incluso se debe tener en cuenta que la materia prima y todos elementos que se agreguen para este tipo de productos también debe estar certificada, entre otros aspectos.

“Es un mercado de mucha fidelidad y en la medida que podamos tener calidad internacional, tenemos posibilidades de crecimiento. Es muy competitivo y con demanda creciente porque no sólo la comunidad judía consume kosher sino que como la certificación es seria y estricta, muchas personas que quieren comer sano, están buscando esto”, explica Luis Chami, director Comercial de Kosher Winery Argentina.

Además agregó que “nosotros exportamos nuestros vinos hace 8 años. En 2008 empezamos mandando dos contenedores y en la actualidad mandamos 20 contenedores de vinos kosher”.

Como característica de certificación, el director Comercial de Kosher Winery Argentina manisfestó que “como deben ser elaborados los productos está indicado en el kashrut. Son vinos naturales, que no se pueden modificar. Lo único que podemos utilizar es frío. Deben proceder de elementos minerales o vegetales. Desde que la uva entra a la bodega está controlado y certificado por un rabino que es enviado por la certificadora”.

Esto también hace que los costos se vean incrementados a la hora de querer elaborar un vino de estas características, ya que todo el manejo del equipamiento, materia prima y elaboración está realizado por el rabino. Calculamos que esto encarece el producto 30% aproximadamente”.

Al igual que cualquier otro producto vitivinícola, éste debe ser certificado no sólo por un rabino sino también por el Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV) que, mediante una resolución de 2005, reglamentó la elaboración de los vinos rituales, donde se enmarcan los kosher.

Dentro de la justificación de esta normativa, el INV explica que es necesaria una nueva reglamentación ya que se incrementaron: su elaboración y la cantidad de instituciones que se dedican a la práctica de vinos rituales. Incluso estipula que los inspectores del organismo oficial deberán realizar los controles siempre en presencia y en conjunto de la autoridad religiosa.

Según los datos con los que cuenta el INV, durante 2015 se elaboraron 225 hectolitros de vino ritual un 714% más que en 2014 y la mayor producción de la que se tenga registro desde 2006 a la fecha.

Otro productor de vinos kosher desde 2006 es la bodega Marumatok S.A. “Nosotros nos dedicamos exclusivamente a este tipo de vino y contamos con la bodega en San Martín. Se vende en el exterior, Estados Unidos, Canadá y Panamá y mercado interno. En este último se llega a la red de comercios minoristas de la colectividad, vinotecas y supermercados. Recientemente, viendo la evolución de los productos, ampliaron más el portafolio y ya están en hipermercados”, manifestó su vicepresidenta, Diana Arti.

Agregó que “creció mucho la demanda. Es un trabajo difícil pero sin dudas es un nicho de mercado que está creciendo”.

Pero vino no es lo único kosher que produce Mendoza. Siguiendo con la industria vitivinícola, el mosto es otro de los productos que se exportan desde la provincia. Marcelo Boccardo se dedica a esta actividad. Aseguró que se exportan cerca de 8.000 toneladas, cerca del 10% del total de la producción.

“Hay que atender todos los mercados, es interesante tener una salida más. Es costoso pero el precio de la certificación se traslada al cliente y es quien decide si se lo paga o no. Como producto de exportación hay que seguir elaborando. El único mercado que conozco es el Estados Unidos, y es bastante volátil. Tienen mayor consumo que otros dependiendo de su propia cosecha. No es un mercado que crezca, sino que se mantiene estable. Al menos en el mosto”, relató como experiencia Boccardo.

Desde la Cámara de Comercio Argentina Israelí, su titular Norberto Clacheo, manifestó que “la etiqueta Kosher puede ser un factor de decisión en la compra. En Estados Unidos, en 2009, 27% prefería la etiqueta kosher. En 2014 ese porcentaje llegó al 41%, por encima de otros factores. Esto muestra que la demanda crece todos los años al ser un mercado que se sostiene en el tiempo porque lo kosher dejó de ser un patrimonio para la comunidad judía”.

Clacheo contó que “según un estudio de la US Kosher Food Market Brief se facturaron U$S 600 millones entre productos e ingredientes en Estados Unidos. Canadá está creciendo también. Actualmente existen un millón de productos certificados en Estados Unidos y 2.500 son certificados anualmente. Calculamos que es un mercado que crece al 15% anual”.

Más que vino y mosto

Encurtidos y conservas vegetales son otros productos kosher que se elaboran y venden desde Mendoza. En este caso se trata de la empresa familiar Alcaraz, ubicada en Fray Luis Beltrán. Allí en 1988 se desarrolló la marca Recetas de Entonces que cuenta con certificación en cerca de 30 productos.

Aceitunas, ajíes, alcaparras, alcauciles al natural, antipasto vegetal, babaganush (puré de berenjenas), berenjenas condimentadas en aceite, cebollitas en vinagre de alcohol, chimichurri, chutney de manzana, espárragos verdes, hojas de parra (utilizadas para hacer los niños envueltos), pasta de aceitunas, pasta de ajíes picantes, pepinillos en vinagre de alcohol, pepinos agridulces, pickles mixtos en vinagre, pimientos morrones pelados a fuego, puré de garbanzos (hummus), rodajas de pepinos, tomates triturados, vinagre blanco de alcohol, zapallos en almíbar, chucrut y salsa de ajíes picantes, son los productos gourmet que llevan adelante en Alcaraz con la autorización kosher.

“Nos involucramos en esto porque vimos un nicho de mercado en la elaboración de este tipo de productos. Los que consumen estrictamente productos certificados son los judíos ortodoxos, pero también lo hacen integrantes de otras religiones y comunidades como libaneses, árabes, sirios y muchos musulmanes”, contó Roberto Alcaraz, dueño del emprendimiento.

Contó que “todos los productos kosher están identificados. Puede tener el sello personal del rabino, o estar habilitado a través de un certificado, escrito en hebreo, inglés y castellano, qué productos están auditados por él, con una etiqueta que debe ser exclusiva. Nosotros tenemos la línea Recetas de Entonces desde 1988, la adoptaron y es inamovible”.

En cuanto a la demanda, Alcaraz, manifestó que “es fuerte en doble sentido, porque hoy no sólo la consumen quienes integran la comunidad, sino que se está convirtiendo en un producto de consumo masivo. Están también los que consumen por gusto o preparación y no por necesidad o religión”.

Falta de competitividad

Israel y Estados Unidos son dos mercados a explotar con productos kosher. Pero, al igual de lo que ocurre con otros productos de la economía regional, la falta de competitividad y los altos costos de logística conspiran contra la mejor explotación de estos destinos.

Chami sostuvo que “hoy los mismos importadores te piden más productos pero en precios no somos competitivos. No podemos aprovechar las ventajas de este nicho por una estructura de costos desfasados. Se podría potenciar mucho más, si se ajustaran los costos”.

A modo de ejemplo el director Comercial de Kosher Winery Argentina explicó que “España e Italia son nuestros principales competidores. Ellos llegan a Estados Unidos con una caja de 12 botellas en U$S 24, mientras que nosotros estamos en U$S 36. Entre los por qué está el tema logístico. Un camión con un contenedor Mendoza-Buenos Aires lo pagamos U$S 2.000, mientras que el barco desde el puerto a New York nos sale U$S 1.500”.

Ésta es una problemática común a todos los exportadores de la provincia de Mendoza.